María Rosa Vila, en defensa de la fotografía.

Maria Rosa Vila es una reputada y reconocida fotógrafa española Periodista, editora gráfica y fotógrafa, Máster en Edición Gráfica, Directora de Fotografía de la revista de geografía y viajes ‘Descobrir’ y editora española de la página en Facebook de APOD (Astronomy Picture of the Day), la prestigiosa web de la NASA. estará con nosotros en un taller magistral de Edición Gráfica del 19 al 21 de Octubre  en la Casa de la Torre.

1.-  ¿Cómo surgió tu interés por lo fotografía? ¿Un fotógrafo nace o se hace?

Como todo lo que tiene que ver con el arte y la creatividad, la vocación existe desde siempre, así que creo que para ser fotógrafo hay que nacer con unas cualidades y una sensibilidad especiales. En mi caso, de pequeña siempre pintaba, cantaba, tocaba la guitarra… La fotografía llegó enseguida, también. Mi padre tenía una Zeiss Ikon Ikonta de medio formato que todavía conservo y que me fascinaba, y con la que empecé a hacer las primeras fotos familiares. Después pasé por la Agrupació Fotogràfica de Catalunya y aprendí a revelar y positivar, hice un curso de fotografía, empecé a trabajar muy joven en un diario de Tarragona como fotógrafa de plantilla, algo inaudito ahora mismo… Después decidí estudiar periodismo y unir información y fotografía… Y hasta ahora!

2.- La tecnología digital e internet han supuesto una auténtica revolución en todos los sentidos y una democratización de la fotografía en el que ahora prácticamente todo fotógrafo tiene cabida. ¿Crees que todas estas evoluciones han facilitado el trabajo del fotógrafo?

Es difícil de decir. Por un lado, la fotografía digital permite hacer cosas que antes eran impensables, como controlar hasta el final todo el proceso creativo de la imagen, disponer de ella en un tiempo record, enviarla a cualquier lugar del planeta en cuestión de segundos, fotografiar cosas que antes eran muy difíciles de fotografiar gracias a las altas sensibilidades, etc etc. Por otro lado, sin embargo, los fotógrafos se han visto obligados a invertir en nuevas cámaras, ordenadores, software; a reciclarse en “laboratoristas” y aprender a procesar imágenes; a compartir involuntariamente su conocimiento con miles de aficionados que se han convertido en competidores directos…

Lo que es evidente es que la evolución es irreversible y no sirve de nada mirar atrás, sino que hay que ver cómo nos adaptamos a los nuevos retos tecnológicos y escenarios para seguir trabajando en lo que más nos gusta.

3.- A raíz de la pregunta anterior ¿Hay mucho intrusismo actualmente, o la fotografía digital ha hecho que aparezcan nuevos talentos aun no teniendo formación extensa en fotografía?

Claro que existe intrusismo, y este es un grave problema para la fotografía profesional, ya que muchos medios (algunos de ellos, de referencia), sabiendo que existe una oferta abrumadora de imágenes, no tienen ningún escrúpulo en pedir y publicar fotos gratis de aficionados a cambio de citar el nombre del autor. También muchas empresas, entidades e, incluso, administraciones públicas, no dudan en convocar concursos de fotografía con los que, a cambio de premios ridículos, se hacen con un banco de imágenes gratis para usarlas en sus estrategias de comunicación y márketing. En ambos casos, los fotógrafos profesionales son los grandes perjudicados.

Aún así, la fotografía digital ha permitido que mucha gente experimente con ella y aparezcan autores nuevos muy interesantes.

4.- ¿Qué echas de menos de la época analógica?

Quizás lo que más echo de menos es el misterio y la magia que se producían dentro del laboratorio, cuando a oscuras había que poner la película en el tanque… los juegos con la ampliadora haciendo reservas con las manos… el momento en que iba apareciendo la imagen positivada en la bandeja del revelador… el olor de los líquidos, el rojo de la luz… Todos esos gestos y sensaciones los recuerdo con mucha nostalgia.

5.- ¿Recuerdas cuál ha sido tu mayor reto fotográfico?

Todavía está por llegar y no sé si algún día lo conseguiré, pero mi mayor reto es crear una entidad potente que una a fotógrafos profesionales y aficionados para luchar por sus derechos en varios frentes: los contratos editoriales y concursos de fotografía abusivos, los permisos para fotografiar en espacios públicos (en los que muchas veces, sólo te autorizan a hacer fotos si cedes gratuitamente las imágenes para que puedan hacer con ellas lo que quieran), la calificación de “mera fotografía” que contempla la Ley de la Propiedad Intelectual (para evitar que un juez puede decidir arbitrariamente si una foto es “mera fotografía” y mermar los derechos del autor), y la situación fiscal de los fotógrafos, que ahora mismo no les está permitido desgraven gastos de transporte, alojamiento y restauración, lo cual ha provocado que a algunos se les haya sancionado severamente con multas cuantiosas por haberlos deducido.

Con Tino Soriano, Nati Martínez y algunos más, estamos trabajando para que algún día esa entidad fotográfica y transformadora sea realidad. De momento, ya hemos creado en Facebook un grupo llamado STOP CLÁUSULAS ABUSIVAS A LOS FOTÓGRAFOS que ya tiene más de 5.300 seguidores, desde el cual hemos conseguido concienciar a mucha gente y frenar unos cuantos abusos.

6.- Sobre tu trabajo muchos nos planteamos en alguna ocasión poder vender nuestras fotos a revistas y publicaciones. ¿Cuál sería tu consejo principal para quienes se plantean esta idea?

La principal sería ponernos en contacto con el editor gráfico, o la persona que ejerza esa función, de la publicación que nos interese. Pero antes debemos conocer bien qué tipo de publicación es y como son los reportajes que publican. ¿Es un diario generalista, un dominical, un semanario especializado, una revista de viajes? Para que la entrevista sea provechosa, deberíamos preparar con antelación el material fotográfico que le mostraremos al editor gráfico, siempre pensando en qué tipo de temas publica el medio. Hace unos años, por ejemplo, vino a verme un fotógrafo con un reportaje extraordinario sobre gays en Barcelona que me entusiasmó, pero que tuve que rechazar porque en la revista de viajes donde trabajo no tienen cabida historias de este tipo. El reportaje era de Mattia Insolera y una de las fotos logró posteriormente el World Press Photo 2008… pero a mí no me servía de nada.

7.- En apenas unas semanas te tendremos tu Taller de Edición Gráfica ¿Qué aprenderemos en ese estupendo fin de semana?

Aprenderemos los principios básicos de la edición gráfica para conseguir que una serie de imágenes sueltas de un aspecto de la realidad se conviertan en un discurso visual efectivo y estético. También aprenderemos cómo pasar de tener una idea de reportaje, a planificarla, desarrollarla y resolverla hasta convertirla en un buen trabajo fotográfico. Para ello, trabajaremos la edición gráfica de un reportaje que cada alumno tendrá que producir en el mismo taller. Por último y para terminar, comentaremos los trabajos de los participantes y buscaremos líneas de trabajo para mejorarlos.

8.- Una cámara

La del móvil. Dice Chase Jarvis, un fotógrafo al que admiro (os recomiendo su ‘Paris in red’), que “la mejor cámara es la que siempre llevas encima”. Yo, que soy una ávida usuaria de un smartphone, estoy encantada porque la cámara que lleva incorporada siempre está a mi lado. No sé si es la mejor del mundo, como dice Jarvis, pero lo que sí he descubierto es que es la más discreta, ya que me permite pasar desapercibida, fotografiar de manera instintiva y acercarme a la gente sin que se den cuenta. Como tiene una función para eliminar el ruido del disparo cuando pulsas el obturador, hacer fotos “robadas” con ella es superfácil.

9.- Una lente

Un 35mm (o el equivalente, si el sensor es más pequeño). Es el que me gusta más para hacer fotos ‘street’. Me permite abarcar más elementos de la escena que con un 50mm y tiene mayor profundidad de campo, con lo que puedo tener en foco y bien nítido todo lo que está delante y detrás del objeto. Aunque a veces produce una aparente distorsión en la perspectiva, yo lo utilizo también para lograr imágenes más dinámicas y con mayor impacto visual.

10.- Una tarjeta de memoria

En principio, creo que todas van bien, aunque en mí trabajo, tratando con tantos fotógrafos, he podido oír toda clase de historias de fotos perdidas para siempre. Por lo tanto, creo que no está de más ser precavidos, comprar siempre  primeras marcas y seguir las recomendaciones del fabricante. Y tener mucho cuidado cuando las manejemos! Si en algún momento aparece un mensaje de error, es mejor dejar de usarlas por si acaso luego se nos borran las fotos. Hoy hay tarjetas que pueden guardar hasta 32GB de información. Pero yo recomiendo que en vez de comprar una de 32 GB nos compremos 2 o 3 tarjetas que tengan una menor capacidad de almacenamiento.

Del 19 al 21 de Octubre 2012 tendrás la oportunidad de aprender las técnicas y consejos de María Rosa Vila en el Taller Especial de Edición Gráfica para fotógrafos en La Casa de la Torre

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